jueves, 23 de febrero de 2012

Feng shui, la forma en la que habla el espacio que te rodea

Feng Shui, el arte milenario con fuertes raíces en la Asia aunque de forma indirecta y al mismo tiempo paralela se ha ido desarrollando esta técnica intuitiva en todos los países y en las diferentes culturas.
Feng Shui, por traducción significa "viento" y "agua".



Para introducir esta herramienta de crecimiento personal, vamos a analizar el por qué del viento y agua.


  • El Viento

Habitualmente en nuestras vidas personales, cuando nos encontramos saturados, necesitamos que nos dé un poco el "aire". Eso simboliza un poco de movimiento a las viejas ideas aferradas a nuestros comportamientos rutinarios. El aire nos ayuda a hacer una limpieza entre los pensamientos, y de forma indirecta nos ayuda a ver las cosas de otra manera. Pues bien, ese viento liberador es muy útil en nuestros espacios, en nuestra vivienda, negocio o el lugar que sea. La acumulación de cosas hace que se sature el espacio libre y se generen bloqueos, por eso con Feng Shui vamos a introducir un poco de aire en el espacio pero primero lo tendremos que concebir en nuestra mente. Porque la evolución es desde dentro y hacia afuera como una espiral.


  • El Agua

Y para abordar el elemento "agua", pues en primer lugar el "agua es vida" y energetiza todos los seres y espacios. Sin agua no existiríamos nosotros, ya que más de dos tercios de nuestro cuerpo humano está formado por el agua. Es curioso cómo estamos vinculados con este transparente líquido que lleva tanta sustancia intrínseca y tanta información oculta. En el Feng Shui el agua nos ayuda a generar vitalidad, energía, prosperidad en sitios que necesitan movimiento. El agua es el elemento más poderoso, no se puede oprimir su libre circulación ya que siempre se encontrará su camino hacia el exterior. No hay grieta por la que no pase el agua. El agua representa también a la libre marcha de la vida en el sentido de la corriente.

Los dos elementos que componen este arte de armonía, Feng Shui, se basan en encontrar una libre y armoniosa circulación de energía en nuestros espacios. No nos sería conveniente estar en medio de una autopista porque nos podría resultar un poco estresante o caótico, pero tampoco es cuestión de estar en medio de un charco esperando a nuestro barco de la oportunidad.

Es cuestión de empezar a escuchar a nuestro hábitat y nuestra voz interior que nos guiará en nuestra aventura de la búsqueda del equilibrio.
El equilibrio es lo más valioso y al mismo tiempo más frágil que existe pero como todo está en continuo movimiento, el trabajo y el aprendizaje será continuo también.

Así que vamos a empezar a prestar más atención a nuestro entorno y darnos cuenta de todo lo que nos rodea desde nosotros hacia afuera. El primer paso es observar en silencio y lo ideal sería primero mirarse a uno mismo. Nuestra imagen está representada de múltiples maneras en el ambiente donde vivimos. Escucha, observa y encontrarás todas las respuestas.